Antítesis 1

Mist siempre tuvo miedo a la oscuridad, quizá porque ambas eran demasiado parecidas. La diferencia estaba en que oscuridad escondía a los mostruos que tanto asustaban a Mist y ella, ella jugaba al escondite con sus sentimientos; ambas siempre observando, escuchando... y ocultándose.
Y es que Mist era la mismísima niebla.
Un día se cansó de tener miedo y se ocultó entre sus historias, sobrevolándolas a lomos de un fénix rojo con alas de fuego. A Míst siempre le gustó volar, explorar otros mundos, otras galaxias... Y es que a pesar de ser niebla no podía evitar mostrar de vez en cuando un poco del brillo de sus ojos y así poder encontrarse en mitad de todo ese caos.
Unos la temieron algunos incluso la odiaron y otros pocos de adentraron con ella en su mundo.
Y tú ¿te atreves a perderte con ella entre sus letras?

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